La mañana es azul, como el azul del alba colándose por la ventana y envolviendo los cuerpos que duermen esperando el amanecer.
La ballerina danza en la arena, moviendo su grácil figura al compás del sonido de las olas. Un sonido evocador, insistente, sordo.
| Foto: Mario Silvania. |
Soledad.
Yo bailo en la arena, moviéndome etérea al compás de las olas, girando bajo la atmósfera azul, cuando aún los cuerpos duermen. Él toma fotografías.. Yo no paro de bailar.
Despierto en mi cuarto azul.
La música suena a lo lejos, como un eco, bajito, sin fin y vacío.